Hansi Flick: «Estoy contento con el gol de Lamine, pero lo que más me gusta es la forma en que lo promocionamos» ||
La frustración se apoderó del Camp Nou tras regresar de 43 jornadas y ocho partidos fuera de casa. El Barcelona se desorganizó desde el principio bajo la presión del Real Oviedo y no pudo encontrar respuestas. Hansi Flick perdió los estribos en la línea, Dani Olmo golpeó el suelo con el puño, Raphinha suspiró mirando al cielo y Lamine Yamal se quejó ante el árbitro. La presión por la que es conocido el Barcelona estuvo ausente. «Tenemos muchos partidos, viajes, no tenemos días libres. El equipo lo da todo, sobre todo en la segunda parte: muy fuerte, lo que yo quería del equipo», justificó Hansi Flick en la rueda de prensa.
Lo que tenía Oviedo. «Uno, dos, tres…» señaló con el dedo. 10 al juez, sobre el número de contactos y ofensas recibidas del asturiano. A lo largo de la primera parte, el Oviedo cometió 13 faltas y recibió dos tarjetas amarillas. «Esta es su parte. Ellos no tenían nada que perder, es difícil luchar contra eso. Metieron mucha presión y nosotros no jugamos bien en la primera parte. No teníamos esa confianza», dijo el técnico alemán.
Fue el único disparo entre tres palos y 26 pérdidas totales antes del descanso. Seis de ellos son Lamine, además de otros tres partidos que no funcionaron. «Sabíamos que iba a ser un partido difícil. Creo que no tuvimos un buen momento en la primera parte», admitió Raphinha tras el partido. Sin embargo, en el segundo fue muy diferente y Lamine mostró un tipo diferente de poder de control. «En la primera parte no teníamos ritmo y íbamos por delante. Dos buenas entradas nos llevaron al partido», dijo Pau Cubarsí. «Allí vimos la estructura y la fuerza que siempre tenemos», añadió Marc Casadó.
De la presión de Lamine surgió la oportunidad que acabó aprovechando Dani Olmo, uno de los hombres elegidos en pleno partido de Pedri tras su lesión y mientras Flick esperaba -innecesariamente- dejar a Dro en el PSG, operación que se cerrará el lunes tras el juicio al jugador. Para Flick era un gol muy importante.
Y gracias a esa potencia llegó el gol de Raphinha. «Forzar e intentar robar es nuestra idea», explicó sobre su objetivo. «Llevo 8 goles en 13 partidos de liga. ¿Crees que soy diferente?» Preguntó a este periodista en función de su nivel respecto a la temporada pasada. «No diré que soy perfecto. Siempre intento mejorar», añadió.
Quien se llevó el MVP, sin embargo, fue Lamine, luego de un segundo tiempo en el que marcó un gol espectacular, con campo de Chile, para poner el 3-0. Flick se llevó las manos a la cabeza. «A todos les gustó ver ese gol. Estoy contento con el gol, pero lo que más me gusta es cómo empujamos», recalcó el alemán. Sus otros amigos también lo felicitaron. «El gol de Lamine fue muy bueno», compartió Cubarsí, como el resto de los blaugranas.
Acabó lloviendo a cántaros en el Camp Nou, con relámpagos de fondo. «Todo empezó a desmoronarse en 1985 y la ampliación nos pareció demasiado grande», explicó Cubarsí. A Joan Laporta le dio igual, se quedó hasta el final del partido sin paraguas en el palco, bajo la lluvia, viendo la victoria de su equipo que le sitúa líder de LaLiga.