Ochenta años de soledad: «A un grupo no le importa quién está a su alrededor» | Grupo
En la casa de Francisco Blanco, la voz de Alexa es la que perturba la paz. «No sé cómo ayudarte», responde el robot inteligente a una pregunta de su dueño, quien le repite la misma pregunta a Siri. A sus 80 años vive rodeado de estas tecnologías sonoras en la casa que compró hace años con su mujer. Decorada por él, hoy parece congelada en el tiempo, si no fuera por la fragancia y la nueva luz lavadas. Estuvieron casados durante 42 años, pero murieron hace 13 años. Su soledad, sin embargo, no empezó con la viudez: «Yo era un niño solitario», dice sin rodeos. Nací ciego, hijo único y mis padres no estaban preparados. Como él, la mitad de las personas con discapacidad en España dicen sentirse solas, según el Barómetro de la soledad innecesaria en España 2024. Entre todas las personas, dos de cada 10 comparten este sentimiento y lo que el Gobierno ha decidido crear una política de gobierno para prevenir y combatir la soledad innecesaria que el Consejo de Ministros se dispone a aprobar este martes.
Y puede durar mucho tiempo. Blanco dejó la braña norte para estudiar en Madrid, pero siente que no logró encajar bien. Sin embargo, continuó, estudió el bachillerato y conoció a su mujer, que también es ciega desde los 20 años. Ahora tiene una amiga, Paqui, que no vive con él. En casa la mantienen juntas Siri y Alexa-Geraldine, una colombiana de treinta y un años que se encarga de la limpieza. Dijo: «Me ha estado aguantando durante unos tres años.
Geraldine no se enfada demasiado: «A veces, cuando me cuenta sus cosas, intento entenderle. Lo que él pasa es muy difícil. Y es una buena persona. Y continúa: «Me dice que no sólo me paga por venir todos los días a limpiar, sino también porque siente que voy con él, porque se siente solo». Entre las personas discapacitadas, cuatro de cada diez llevan más de dos años en esta situación.
Los expertos explican que la soledad no está relacionada con el aislamiento. Es un sentimiento de autoconciencia, un sentimiento de no ser parte, de no ser visto, de comprensión. Marcos Calvo, director del programa ellos te acompañande Cruz Roja, explica que aparece cuando alguien siente que «no forma parte del poder de los demás».
Blanco traduce este significado en algo más cercano: «La soledad llega cuando crees que no te van a entender». Y, para él, este sentimiento creció a medida que crecía. «Te das más cuenta cuando empiezas a no poder hacer lo mismo que antes, o cuando sabes lo que quieres decir y la idea no te sale. O cuando tiendes a repetir y preguntar lo mismo una y otra vez».
Siente que la gente ya no tiene paciencia. «Los teléfonos móviles han acercado más, pero la gente ignora a los que están cerca.» Su fortuna es que tiene dos voluntarios que vienen a su casa una vez por semana y no hacen más que hablar.
Una de cada cinco personas se siente sola
Sentir la incomprensión de la que habla Blanco, la falta de un ambiente social y de apoyo, es un sentimiento que comparten diferentes colectivos. Según la encuesta Barómetro 2024, una de cada cinco personas en España se siente sola, y dos de cada tres llevan más de dos años sintiéndose solas. Aproximadamente la mitad de la población ha experimentado este problema en algún momento. «Todos conocemos a alguien que está solo o se siente solo, y no son sólo las personas mayores», afirma Violeta Jaraquemada, portavoz de la ONG. nadiesolo. «Hay jóvenes, personas con discapacidad, que están en riesgo».
Considerando que se trata de un fenómeno que «se ha convertido en uno de los más importantes en España y en el mundo», el Ministerio de Derechos Humanos, Empleo y Agenda 2030 impulsa una política gubernamental que se basa en que la soledad tiene muchas causas y está afectada por las condiciones sociales y comunitarias, y se ve afectada por factores como la edad, el género, la discapacidad o la situación económica. Esta estrategia tiene como objetivo promover políticas consistentes y coordinadas entre gobiernos, regiones y gobiernos locales.
La falta de coordinación entre las políticas públicas que buscan proteger y eliminar la soledad es uno de los principales errores que tienen problemas las organizaciones que trabajan en este ámbito, aunque admiten que ya existe un gran interés en este tema. Jaraquemada dijo: “En muchas comunidades, los voluntarios y las agencias gubernamentales son quienes protegen los espacios institucionales.
La responsable del programa para personas mayores de Accem, Ana Yela, también subraya la necesidad de que la política gubernamental vaya acompañada de dinero, incluyendo la investigación sobre los riesgos que provocan la soledad.
A algunas personas les puede llevar tiempo darse cuenta de que se encuentran en esta situación o de que están en un grupo peligroso. Esto es lo que le pasó a Juliana, una brasileña de 36 años, que prefiere usar un seudónimo para evitar malentendidos con sus vecinos. Cuando vino a España para estudiar un máster hace 10 años, pensaba que la sensación de aislamiento provenía únicamente de estar lejos de su familia y de no conocer a nadie.
Migración y soledad
Con el tiempo, se dio cuenta de que su situación como inmigrante la afectaba profundamente, la sumaban a otros ámbitos: tenía trabajos difíciles –trabajaba como niñera– y se sentía muy inferior. Dijo: «Hay una soledad causada por la ‘inmigración y el trabajo duro’ de los españoles. Pensé que encontraría amigos, pero no lo hice».
Intentó compaginar el estudio de las culturas, el humor, la música y la televisión. Hoy tiene amigos en el trabajo, en una empresa de juegos online, pero conoce las dificultades que se dan en su cultura: «Siendo inmigrante, hay que empezar de cero. Es el resultado de la inmigración».
Para superar estos problemas, la estrategia del gobierno es establecer sistemas de detección temprana en salud, educación y servicios sociales. María Ángeles Cantón, quien es voluntaria del programa de Cruz Roja en la zona rural de León, dijo que, según su experiencia, parece más fácil reconocer la soledad de la gente del campo, donde casi todos se conocen, que en las grandes ciudades donde la gente tiende a estar aislada.
La atenta observación de sus hijos y de otras personas que convivieron con ellos es lo que ayudó a la vida de Saturnina Ciruelo García, que vive en Sigüenza, en la zona rural de Guadalajara, en Castilla-La Mancha, tras enviudar hace 13 años. Tenía 81 años y sentía que había perdido su propósito. «Cuando envejeces, pierdes el interés, incluso si eres bueno».
Había cosido y trabajado como costurera toda su vida, pero sin su marido y sus hijos, se encontraba sola. Gracias a los voluntarios de la Cruz Roja, que le animaron a empezar a escribir, se convirtió en poeta. Hoy, a sus 94 años, llena sus días de poesía y estudios sociales y dice ser feliz. Sin embargo, a veces la soledad lo afecta. «Es peor en invierno, con las noches largas. Empiezas a pensar, a recordar el pasado, a oír ruidos… «No está solo: entre los mayores de 75 años, dos de cada 10 dicen sentirse solos.
El borde de la soledad tiene forma de «u». Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 34,6% dice sentirse solo. Esta cifra desciende en la mediana edad para volver a aumentar a partir de los 75 años. Manuela Lucía, de 78 años y miembro de la Asociación Amigos de las Personas Mayores, reconoce que la soledad también afecta a los jóvenes, pero cree que tienen muchas herramientas para afrontarla. «Es cierto que hay jóvenes que se sienten solos. Pero creo que los jóvenes tienen la oportunidad de encontrar otras cosas».
En la vejez, explica, las limitaciones físicas, mentales y educativas limitan el mundo y las oportunidades de relacionarse. Para ella, las mujeres mayores son más vulnerables porque les han enseñado a quedarse en casa.
En el caso de Francisco Blanco, su mente va a una velocidad distinta a la de su cuerpo. Al tener mucha energía, va de una lección a otra con atención y habla de lo que ha leído con entusiasmo. El aprecio y la gratitud por el atento orador son evidentes. Nos recuerda también a los voluntarios que dedican una hora a la semana a entregarse a él. Son diferentes, descubre: «Al equipo no le importa quién está a su alrededor».