Viceministro define agenda para fortalecer la industria local

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El Ministerio de Industria y Comercio (MIC) inició una nueva etapa con la llegada de Marco Riquelme a la cartera y la elección de nuevos viceministros que formarán parte de su equipo.

En ese sentido, como el titular de la subsecretaría de industria asumió Javier Viveros, quien sostuvo que el sector financiero mantiene una deuda pendiente con la industria, la ganadería y otros sectores productivos del país.

El viceministro explicó que Paraguay, quizá por tener un “chip más comercial”, desarrolló con mayor fuerza el sistema financiero orientado al comercio, mientras que otros “músculos”, como el industrial, el de servicios y el ganadero, recién ahora están avanzando en su fortalecimiento.

Requerimientos diferentes

En ese sentido, indicó que los requerimientos de financiamiento varían según el rubro, esto debido a que un proyecto forestal necesita aproximadamente siete años de financiamiento blando antes de obtener sus primeros resultados. En cambio, un industrial comienza a facturar y a realizar el repago del crédito en un plazo de cinco años.

Previsibilidad para la inversión

Viveros destacó que la industria local cuenta con previsibilidad para invertir en el país, lo que no solo se refleja en las empresas paraguayas, sino también en las compañías extranjeras que llegan en busca de estabilidad. Resaltó como factores clave las reglas claras y el respeto a la propiedad privada, condiciones fundamentales a la hora de captar capital extranjero.

No obstante, reconoció que existen “mil oportunidades de mejora” y que se trabajará en la reducción de procesos y en la “eliminación de la burocracia” mediante el uso de la tecnología, especialmente desde la perspectiva del emprendedor industrial.

Eduardo Gustale, viceministro de Rediex; Alberto Sborovsky, viceministro de Comercio; Marcos Riquelme, ministro de Industria y Comercio; Javier Viveros, viceministro de Industria y Gustavo Giménez, viceministro de Mipymes.

“El industrial tiene requerimientos que el Ministerio de Industria y Comercio debe atender con la creación de políticas públicas que sean acordes a las necesidades de los industriales paraguayos y de los que desembarcan en nuestro ecosistema de negocios, para que comprueben que existe previsibilidad”, precisó.

Interés de nuevas empresas

En cuanto al interés de inversión, comentó que el año pasado, a través de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), se recibieron cerca de 2.500 empresas con intenciones de invertir en Paraguay, que representan más de US$ 1.500 millones en intención confirmada.

Añadió que una parte importante de estas apuestas extranjeras corresponde a la gestión de Rediex, entre ellas capitales destinados al sector forestal, rubro que el Gobierno impulsa mediante un plan debido a su potencial económico y de crecimiento.

Asimismo, resaltó que muchas empresas miran a Paraguay por su estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de mano de obra y su ubicación estratégica dentro del Mercosur. Sin embargo, advirtió que algunas compañías pueden tener demandas que actualmente el país no está en condiciones de satisfacer, como el nivel de capacitación de la gente.

Capacitación técnica

El viceministro subrayó que se apuntará a fortalecer la capacitación técnica para que las industrias que elijan Paraguay encuentren personal disponible y calificado. En ese marco, sostuvo que la meta del viceministerio que preside es mantener una tasa de desempleo baja, pero con empleos de calidad.

“La maquila sirvió para generar empleo. Algunos empezaron con salario mínimo, luego se capacitaron, se convirtieron en jefes y mejoraron sus ingresos. Necesitamos integrarlos al sistema de capacitación del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) y el Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (Sinafocal), alineados con la política del MIC”, detalló.

Coordinar formación con Universidades zonales

Otro de los ejes mencionados es el trabajo conjunto con universidades para desarrollar carreras técnicas zonificadas. La estrategia, según enfatizó, consiste en realizar un mapeo con las instituciones que operan en cada departamento y coordinar con ellas la formación según la demanda industrial.

“Vamos a sentarnos con cada institución y decirles: estamos trayendo estas inversiones y esta es la zona de desarrollo industrial -sea forestal, ganadero u otro rubro- para coordinar la formación de mano de obra en esos sectores”, explicó.

Añadió que se les planteará que desarrollen una malla curricular orientada a capacitar a personas que tendrán salida laboral directa en las industrias que se instalarán. La idea es que la formación esté alineada con la demanda real, resumió y que en paralelo, debe planificarse la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento productivo.

“Cuando se instala un clúster industrial, hay que prever rutas, transporte público, energía, agua, alumbrado y escuelas cercanas. Todo debe acompañar el desarrollo”, amplió.

Productos de mayor valor agregado

El año pasado se anunció el desembarco de la multinacional JBS en el rubro avícola y del Grupo Costa, de España, en el sector porcino. En ese contexto, el titular de industria manifestó que Paraguay tiene un enorme potencial para exportar carne de distintas proteínas y que ese es el “camino lógico” si se busca dejar atrás un modelo basado exclusivamente en la exportación de commodities.

La estrategia, de acuerdo con lo expresado por Viveros, apunta a utilizar el maíz y otros granos como base para producir carne porcina, avícola y bovina.

“Es un paso más en el procesamiento de alimentos, en lugar de exportar solo maíz, lo transformamos en proteína animal, que es un producto con mayor valor agregado”, dijo.

En esa línea, aclaró que el éxito no se medirá por el crecimiento del volumen total exportado e incluso podría darse un estancamiento en términos de toneladas. Subrayó que en 2025 la producción de maíz rondó los cinco millones de toneladas y la exportación fue cercana a un millón, ya que una parte importante se destina al consumo interno para la producción de carne, etanol y biocombustibles.

Remarcó que la decisión sobre el destino de la materia prima -ya sea etanol, pollo o cerdo- permite generar un mejor precio para el productor, mayor valor agregado y más empleo. “Integrando el campo con la industria se genera más trabajo”, aseveró.

Para concluir, manifestó que la llegada de empresas como JBS no responde únicamente a la estabilidad macroeconómica, sino principalmente a la disponibilidad de materia prima, porque “Paraguay tiene lo que ellos necesitan, y eso no se encuentra fácilmente en otras partes del mundo”, concluyó.


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