Consuelo Porras: abogada guatemalteca pierde su lucha por protección, mientras recibe llamados de la ONU para llevarse a niños ilegales

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El Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos acusó a Consuelo Porras Argueta, fiscal general y titular del Ministerio Público (MP) de Guatemala, de «presunta participación en la adopción de niños ilegales» en la década de 1980. La denuncia está vinculada al fracaso de Porras, que se reunió con el presidente, Bernardo Arévalo, en un intento por ocupar un cargo en el Tribunal Constitucional desde mayo, cuando finalizó su mandato como juez. La decisión del comité de selección deja a Porras sin posibilidad de garantizar su seguridad futura.

Según la oficina de la ONU, recibieron información sobre al menos 80 niños que fueron sacados de otros países de manera ilegal luego de ser ubicados en el Hogar Temporal Elisa Martínez. La taberna, ahora cerrada, mantiene en riesgo a hombres y mujeres jóvenes. Porras dirigió la agencia durante siete meses en 1982.

«Hoy, mis colegas y yo expresamos nuestra preocupación por la información que recibimos recientemente que vincula a María Consuelo Porras Argueta, con el plan para detener al menos a 80 niñas y niños de Pueblos Indígenas entre 1968 y 1996», dijo Margaret Satterthwaite, relatora especial de la ONU sobre los derechos de jueces y abogados. La oficina de la ONU pidió una «investigación independiente» sobre el papel de Porras «como funcionario de los derechos del niño del 21 de enero al 30 de agosto de 1982», dijo.

«Todas las personas que tengan razones legítimas para oponerse a las leyes de derechos humanos, especialmente aquellas que tienen el poder de tomar decisiones relacionadas con violaciones o violaciones de derechos humanos, no deben ser nombradas o nombradas hasta que se lleve a cabo una investigación pronta, independiente y exhaustiva», dijo la ONU en el comunicado, en relación a la elección de Porras a la Corte.

La primera derrota de Porras

Según anunció Naciones Unidas, en la ciudad de Antigua Guatemala se llevó a cabo la elección para elegir a los magistrados titulares y demás miembros de la Corte Constitucional, quienes son designados por la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única universidad del país. Afuera del colegio electoral, hubo una protesta pidiendo a la gente que no votara por Porras.

El fiscal general del estado emitió su decisión la semana pasada. Sin embargo, al final de la votación no hubo votos para Porras, por lo que quedó fuera de la Corte.

«Creo que el hecho de que Consuelo Porras no fuera elegida fue un asunto del pueblo de Guatemala después de todos los cuestionamientos internacionales que ha tenido», dice José Chic, del partido VOS, el único que vino a acompañar las manifestaciones.

Chic explicó que Porras ahora puede buscar el cargo a través del Congreso o de la Corte Suprema, dos órganos que aún están a la espera de designar un juez para la Corte Suprema. Pues bien, el plazo para sustituir al magistrado finaliza en abril.

Consuelo Porras dirige la diputada desde mayo de 2018. En 2022 ganó la reelección a pesar de que hace un año fue incluida por Estados Unidos en la lista de personas involucradas en fraudes y antidemocráticos por «obstruir» investigaciones sobre casos de corrupción en Centroamérica.

Posteriormente fue ratificado por 40 países debido a «la corrupción y las actividades que socavan la democracia y el estado de derecho». En 2023, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, lo acusó de planear una conspiración que fracasó. Porras ha sido uno de los críticos más acérrimos del actual Gobierno.

Además, según informes de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, más de 100 personas se exiliaron como consecuencia de las torturas infligidas por parlamentarios, entre ellos activistas de la justicia, periodistas y activistas.

El fiscal general deberá completar su trabajo en el parlamento en mayo de este año. Fue el primer fiscal general reelegido y si no permanece en el cargo perderá su inmunidad. Porras enfrenta muchas quejas.

700 casos bajo sospecha

Una fuente cercana a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) habló con EL PAÍS bajo condición de anonimato y confirmó que entre 2009 y 2013 la comisión registró más de 700 casos de inmigración ilegal entre 1980 y 2000. Todos estos expedientes, según la fuente, fueron trasladados a la Competencia Pública de la Oficina Pública. Servicio.

«No había mucha información sobre las investigaciones que se pretendía investigar como delitos contra las personas. Con la creación de la Fiscalía de Trata de Personas, los expedientes se trasladaron al MP y se creó una unidad especial para estos casos. Bajo la Fiscalía de Porras, la unidad se pudo disolver y hasta hace unos años tenía una fuente de apoyo 0», dijo la fuente 7.

Según la fuente, entre los años ochenta y noventa en Guatemala hubo un difícil proceso de trata de niños guatemaltecos cuya base fue la guerra (1960-1996). «Él forma de trabajar Fue así que cuando los soldados llegaron al lugar donde había muchas violaciones de mujeres, quedaron embarazadas, algunas abortaron y otras se llevaron a sus hijos, se los llevaron y los vendieron. Había muchos clientes de Europa y Estados Unidos», dijo la fuente. Era diferente, pero pagaban hasta 60.000 dólares por un niño y una niña», añadió.

Según la fuente, el cargo de «tutor legal» que cumplió Consuelo Porras, y que la ONU la vinculó con la venta de 80 niños, fue el de «aceptar» la adopción de un niño pequeño. «Era un grupo muy numeroso en el que había jueces, escritores, ex jueces del Tribunal Supremo involucrados en orfanatos ocultos, e incluso conventos de monjas», dijo la fuente.

Según la fuente, desde 2013, con la entrada de la Ley Antitrata en Guatemala, el comportamiento de las casas de venta de niños ha cambiado, pero sin el fenómeno.


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