El cardenal Baltazar Porras ha pedido a los venezolanos que se reúnan frente a las cárceles en apoyo a los presos políticos.
El cardenal venezolano Baltazar Porras, máximo líder religioso del país, ha pedido a la ciudadanía reunirse este sábado 7 de febrero en las prisiones más importantes de Venezuela, con el objetivo de brindar apoyo a los familiares de los presos políticos, quienes hasta hoy continúan preparando epidemias para la liberación total e ilimitada de sus seres queridos.
El llamado de Porras es parte de una serie de protestas que se han visto entre activistas y políticos que protestan en Venezuela luego de la invasión estadounidense del 3 de enero, que terminó con el arresto de Nicolás Maduro. Los disidentes políticos y políticos de Venezuela salen a las calles mientras las fuerzas represivas y policiales del gobierno chavista se retiran. Ahora los portavoces de la revolución bolivariana están haciendo todo lo posible para cambiarla al tono que les ha llegado en este momento.
«Terminando la Eucaristía por los difuntos y los que están sufriendo entre los presos políticos, familiares, amigos, personas cercanas, nos preguntan qué hacer», explica el cardenal Porras en el vídeo explicando los motivos de la operación. «Creo que lo mejor es que busquemos la manera de encontrarnos con ellos en cada ciudad y pueblo donde vivimos. Para que este sábado por la mañana vayamos juntos con las familias de los presos, para que nos unamos todos en oración, nos acerquemos a los que están sufriendo. Los que pueden estar, y los que no, únanse a los grupos que están allí. Llevemos un poco de comida, medicinas o algo que nos haga mostrar», anunció.
Porras añadió que el proyecto pretende encontrar «formas de encontrar la tranquilidad» y «compartir el dolor con las personas que están encarceladas, muchas veces injustamente». Ellos, añadió, «necesitan nuestra cooperación y plena libertad, para expresar libremente lo que creemos». El dirigente enfatizó que el trabajo debe hacerse «con respeto». Y anunció: «Rezaremos y estaremos cerca de nuestros hermanos».
Tras la intervención del ejército estadounidense el 3 de enero que capturó a Maduro, el gobierno chavista, bajo la presión de las exigencias de la Casa Blanca, hizo importantes concesiones -algunas de ellas impensables- a las exigencias de la oposición. Esta apertura ha cambiado la situación política de este país hasta los albores de la historia.
Hace casi dos meses, el propio cardenal Porras recibió un castigo inesperado: las autoridades le confiscaron el pasaporte y lo detuvieron en el aeropuerto, mientras se disponía a emprender un viaje para hacer lo acordado con su dinero. En ese momento Porras no podía salir del país. Hace unos días, antes de la llamada telefónica, el cardenal ya había obtenido su pasaporte

Los funcionarios chavistas dicen que han liberado a más de 600 presos políticos en sólo un mes. Organizaciones independientes creíbles, como el Foro Penal, junto con las familias de las víctimas, han reducido la lista a 383 presos, advirtiendo que aún quedan más de 600 por ser liberados. Las liberaciones son procesos lentos y dolorosos, donde no se dice nada y se sabe todo. Las decisiones no se adoptan con plena libertad, sin facultad de presentarse ante el tribunal. La preocupación crece entre los familiares de los presos que no han sido liberados, a medida que se revelan detalles de las condiciones carcelarias de los detenidos.
El gobierno del presidente encargado del país, Delcy Rodríguez, ha anunciado que ha aprobado una ley de amnistía que busca responder a la exigencia de que todos los presos políticos del país sean liberados y que el pueblo se entienda. También han comenzado a funcionar comisiones presidenciales para el debate político, como la Comisión para la Convivencia Democrática y la Paz, a la que se incorporó el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero.
Sectores de la oposición y del campo de la democracia opositora -que ven con incredulidad la apertura y convocatoria de negociaciones anunciada desde el Palacio de Miraflores- han recibido el perdón, pero se han opuesto firmemente a la humillación y la falta de responsabilidad del chavismo.