El nuevo registro de personas desaparecidas evidencia la negligencia de la Fiscalía en la investigación.

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El discurso de este viernes sobre la versión rota del registro de personas desaparecidas en mexico Ha creado, como era evidente, incluso para el Gobierno, un gran conflicto, radicado en la desconfianza de la parte de los ciudadanos que se ha dado. El Ejecutivo dijo que, de las aproximadamente 130.000 personas desaparecidas en los últimos 20 años que aparecen en la base de datos, dos tercios, más de 80.000, tuvieron que ser cogidos con pinzas, por errores y equivocaciones en la redacción o por contradicciones entre los partes de desaparecidos y los servicios públicos que se dan por desaparecidos. Algunos de estos errores se derivan de las malas prácticas de la fiscalía a lo largo de los años.

La directora del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Marcela Figueroa, quien está a cargo del nuevo grupo, ha indicado que al día de hoy el país cuenta con 41.328 personas desaparecidas, cuyos casos están registrados con los datos necesarios para investigar y que, inclusive, no tomaron medidas tras su desaparición. Organizaciones de la sociedad civil han solicitado este viernes que se trabaje para corregir más de 40.000 casos en los que los registros presentan errores o debilidades, al considerar que el informe incompleto no es suficiente para eliminar los casos de la base de datos.

Aunque el Gobierno quiere hacer un esfuerzo, surgen dudas por las dificultades del mensaje desde Palacio Nacional. ¿Cuántas personas necesitadas tiene que contar el mundo allí, 43.128? ¿Qué pasa con todos los demás? ¿Cuántos deberían eliminarse de la lista y cuántos no? ¿Cómo es posible que haya más de 40.000 personas reportadas como desaparecidas que se casaron, tuvieron hijos, cambiaron de dirección o declararon impuestos después de ser reportadas como desaparecidas? Estas y otras preguntas reflejan la incertidumbre de estas horas. Pero el principal es prepararlos todos, que es mirar en las oficinas del fiscal.

Figueroa explicó el viernes que, de los 43.128 casos no controvertidos de personas desaparecidas, la Fiscalía sólo inició investigaciones en 3.869 casos. Esto significa que alrededor de 40.000 instituciones de investigación, principalmente gubernamentales, evitaron hacerlo, por cualquier motivo. Esta cifra muestra las críticas que reciben la mayor parte de los grupos de familiares de personas desaparecidas en México en estos años de violencia: negligencia, indiferencia o indiferencia de la fiscalía en materia de presentar denuncias. Y especialmente, para investigar los casos que les lleguen.

Un problema conocido en el mundo, México ha pasado los últimos 20 años experimentando mucha violencia. La evolución de las bandas relacionadas con el narcotráfico, la formación de fuerzas especiales de estos grupos, el combate cuerpo a cuerpo, su libertad para seguir y entrar en nuevos tipos de negocios, y el escepticismo del Gobierno ante todo ello, definen los peligros. En este contexto, miles de personas han desaparecido en manos del crimen organizado, fruto de sus venganzas, o de haber sido reclutadas como esclavas a su servicio. Hay muchos otros que han desaparecido de las manos del Gobierno, del Ejército, de la Armada, de la policía estatal y municipal…

Durante mucho tiempo México no contó con una base de datos confiable de víctimas de este delito. Además, hasta hace ocho años, el país ni siquiera había mencionado crímenes raros cometidos por gente común y corriente, aparentemente más comunes en estas décadas, sin olvidar los crímenes raros cometidos por agentes del Gobierno. Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, ya en 2019, la recién creada Comisión Nacional de Búsqueda inició sus gestiones para contar con la primera base de datos confiable. Así nació el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

Pero los problemas no tardaron en llegar. Al ver el crecimiento de las cifras en el nuevo registro, López Obrador anunció el análisis de casos, a sabiendas de que había registros repetidos, casos que si bien estaban resueltos, todavía eran jóvenes, etc. En diciembre de 2023, su gobierno emitió una limpieza, similar a la de ahora, que provocó las críticas de grupos y pequeñas organizaciones de más de 0 21, una caída repentina de los casos más de 21. De los 113,000 casos que se contabilizaron en ese momento, el Gobierno salió 92.000. Una investigación de los medios reveló que la nueva cuenta señalaba que las personas desaparecidas habían sido encontradas, entre otros errores.

Debido a la polémica y las críticas, el Gobierno de López Obrador llevó, sin claridad sobre el registro, a los lugares y grupos más raros. El problema tampoco fue el recorte de las reservas, sino principalmente la concentración del gobierno. El Ejecutivo se centró en las estadísticas, dañando su imagen, en lugar de abordar el problema real: la ineficacia de muchas fiscalías en la investigación y la soledad de los familiares de los desaparecidos, convertidos a la fuerza en investigadores de sus crímenes.

Por eso, de las estadísticas presentadas este viernes, lo interesante es que muestra un estrecho camino de aceptación y de casos reportados, detalles comparados con las decenas de miles que permanecen indocumentados en la investigación oficial. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, que ha supervisado decenas de casos de personas desaparecidas en la última década y media, dijo: «Observando que sólo existen 3.869 expedientes de investigación que muestran los obstáculos que enfrentan las familias para denunciar, especialmente en situaciones de peligro, donde hay bandas que acuden a la Fiscalía».

La exigencia del Pro Centro arroja luz sobre las sombras del informe presentado el viernes en Palacio Nacional y muestra la necesidad de establecer controles estrictos sobre el accionar de los organismos de investigación, públicos y federales, en manos de Ernestina Godoy, persona cercana a la presidenta, Claudia Sheinbaum. La pregunta pasa ahora a la geografía: ¿qué fiscalías tienen el menor número de investigaciones abiertas, en comparación con el número de casos registrados de personas desaparecidas? Cuando estas cifras se hagan públicas -si es que se hacen- la pregunta debería ser por qué y la duda mostrará la capacidad del gobierno para evitar que las oficinas de los fiscales queden en el pasado.


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