Kurusu Ara en Asunción: el altar de 3.000 chipas que cumple 94 años

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03 de mayo de 2026 a la – 14:48

Hace casi 100 años, la familia Antar custodia un legado de fe que desafía al tiempo: el monumental calvario de 3.000 chipas. Esta emotiva celebración del Kurusu Ara une a tres generaciones en un ritual de identidad y esperanza que busca nuevos herederos .

En el corazón del barrio Bernardino Caballero de Asunción, la familia Antar custodia un tesoro inmaterial que desafía el paso del tiempo y la modernidad.

Desde hace 94 años, este hogar se convierte cada 3 de mayo en el epicentro de una de las festividades más auténticas del Paraguay: el Kurusu Ara. Lo que inició como una pequeña devoción de los antepasados, hoy es un imponente despliegue de cultura popular que atrae a cientos de fieles.

Con el correr de las décadas, la posta pasó a sus hijos y ahora es liderada por Jorge y Eduardo Antar, junto a las nuevas generaciones. Para esta familia, el 3 de mayo no es solo una fecha en el calendario, sino un compromiso sagrado con su historia y sus raíces.

Familia Antar celebra el Kurusu Ara este 3 de mayoel barrio Bernardino Caballero de Asunción.

El secreto del calvario: ¿Cómo se arman 3.000 chipas y 1.000 rosarios de maní?

El despliegue técnico y gastronómico del calvario es asombroso, destacando por la cantidad y la calidad de las ofrendas preparadas para el ritual.

Se hornean más de 3.000 chipas con formas tradicionales, las cuales cuelgan de un follaje denso que recrea un espacio de oración y recogimiento. Cada pieza es un testimonio del esfuerzo artesanal que caracteriza a esta emblemática familia.

Además de la chipa, el altar se adorna con más de 1.000 rosarios confeccionados con maní y caramelos. Estos adornos no solo aportan color, sino que representan las oraciones y los deseos de quienes participan en la festividad. El aroma de la chipa envuelve el ambiente, creando una experiencia sensorial única para los visitantes.

Mujer y hombre sonrientes junto a una niña, rodeados de hojas y decoraciones festivas en un ambiente cerrado.
Eduardo Antar y su familia en la celebración del Kurusu Ara este 3 de mayo en el barrio Bernardino Caballero de Asunción.

La logística para recibir a la comunidad incluye la disposición de sillas y la preparación de cocido caliente para todos. A pesar de los desafíos climáticos que a veces se presentan, la fe nunca se ha visto interrumpida, ni siquiera en la pandemia.

El relevo generacional y la misión espiritual

Para los protagonistas de esta historia, el sentido de la celebración es profundamente “cristocéntrico”, buscando siempre rescatar los valores espirituales más nobles. Eduardo Antar enfatiza que la intención principal es honrar a Cristo y mantener presente el recuerdo de los antepasados.

Hombre de camiseta azul y abrigo claro sonríe rodeado de cuatro niños en un evento festivo con decoraciones verdes.
Jorge Antar posa con niños de la familia y de la comunidad en la celebración del Kurusu Ara este 3 de mayo en el barrio Bernardino Caballero de Asunción.

Cronograma de actividades

La jornada de este domingo inició muy temprano en la mañana e incluirá:

  • 19:00: Charla de sanación con grupos carismáticos.
  • 20:00: Solemne ceremonia eucarística.
  • Al finalizar: Reparto tradicional de chipas, rosarios y cocido caliente.

El Kurusu Ara de la familia Antar se consolida como un pilar de la identidad asuncena y un ejemplo de resistencia cultural. Es un intercambio de bendiciones donde la familia agradece a la comunidad su acompañamiento constante durante estos 94 años de historia.

Esta celebración nos recuerda que las tradiciones se mantienen vivas no por obligación, sino por el amor y la fe de quienes las practican.


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