Atome y la tarifa fija: analista advierte que ANDE no puede fijar precios antes de cerrar el Anexo C de Itaipú
Un analista del sector energético, que pidió mantener el anonimato porque su trabajo lo obliga a negociar con autoridades del sector público, analizó la disputa que la semana pasada enfrentó al jefe de Gabinete, Javier Giménez, y al ministro de Industria, Marco Riquelme, con el titular de la ANDE, Félix Sosa, luego de que este revelara que el costo de generación eléctrica en el país subirá en forma gradual hasta los US$ 50 por megavatio/hora (MWh) en 2043.
Atome, por su parte, reclama una tarifa fija de US$ 30 por MWh durante 15 años (de los cuales, 4 a 5 años no usará porque estará en construcción aún) para su planta de fertilizantes verdes en Villeta. Si el costo real de generación de ANDE superará esa cifra mucho antes de que termine el plazo solicitado, sostiene el analista, el pedido resulta “técnica y financieramente inviable” para la estatal.
Según el especialista, 2027 marca un punto de quiebre. Recuerda que la tarifa trienal de Itaipú vence este año y aún no se sabe cuál será el monto a pagar posteriormente. Aunque, según el entendimiento de 2024 con Brasil, este precio deberá bajar al costo -de acuerdo con lo establecido en el Anexo C del Tratado de Itaipú-.
A esto se suma otro factor: las tarifas pactadas en dólares se ajustan, en la práctica, según la inflación de Estados Unidos. Por eso, advirtió, “no se puede poner una tarifa fija por largo tiempo, bajo ningún valor”, ni para Atome ni para ninguna otra electrointensiva.
Lo que ya logró Atome
El proyecto de Atome PLC en Villeta —presupuestado en unos US$ 665 millones, según la propia empresa— ya cuenta con beneficios consolidados que, para el analista, deberían pesar en la negociación.
El primero es que la planta opera bajo el régimen de zona franca, que otorga ventajas como el pago de 0,5% de impuesto sobre los ingresos provenientes de ventas de exportación a terceros países, entre otros.
El segundo es comercial: sobre el uso de fertilizantes verdes en Paraguay en reemplazo de las importaciones, que Spalding destaca, se contradice con el hecho de que Atome ya firmó con la noruega Yara International un acuerdo vinculante por 10 años para venderle el 100% de la producción proyectada de la planta. Se habla de entre 260.000 y 264.000 toneladas anuales de fertilizante nitrogenado, que Yara distribuirá prioritariamente hacia mercados como la Unión Europea.
Para el analista, ese contrato debería ser punto de partida para nuevas condiciones: “Lo mínimo es exigir que Atome primero se comprometa a atender el mercado interno paraguayo, a un valor que no sea más alto que el del mercado local”.
¿Cuánta energía a cambio de cuántos empleos?
Otro eje del análisis es la relación entre energía consumida y empleo generado. El especialista comparó el consumo total de la industria manufacturera paraguaya —que, según sus propios cálculos, ronda los 1.000 MW de potencia para sostener un PIB sectorial de unos US$ 10.000 millones y más de 380.000 empleos— con la demanda inicial de Atome, que estimó equivalente a alrededor del 10% de esa potencia para un número de puestos de trabajo sensiblemente menor.
El ministro Riquelme, por su parte, defendió públicamente las concesiones tarifarias citando como ejemplo a las grandes papeleras instaladas en Uruguay, que según él “cambiaron la realidad económica” de ese país. El analista cuestionó la comparación y propuso otra: la planta de celulosa Paracel, en construcción en San Pedro, que —según indicó— generará su propia energía a partir de biomasa y venderá el excedente a ANDE, en lugar de demandarle energía a tarifa preferencial.
El especialista también recordó el antecedente de Rio Tinto Alcan, el proyecto de fundición de aluminio que se discutió en Paraguay durante años y terminó archivándose en 2013, en medio de un fuerte debate sobre si convenía otorgar tarifas subsidiadas a una industria electrointensiva con bajo impacto en el empleo local.
Una salida posible: tarifa nocturna y reinversión
Lejos de proponer cerrar la negociación, el analista planteó un esquema alternativo. La ANDE podría comprometerse a vender energía a precio de costo —nunca a tarifa fija— entre las 22:00 y las 6:00, es decir, fuera del horario pico de consumo residencial, pero recién después de cerrada la renegociación del Anexo C.
A cambio, Atome —o cualquier otra electrointensiva— debería invertir en generación propia alternativa dentro de un plazo de cinco años, y la tarifa debería reajustarse cada año según el precio real de la energía de Itaipú y/o la inflación de Estados Unidos. Como límite general, propuso que la ANDE no destine más del 20% de su energía hidroeléctrica disponible a industrias electrointensivas, y únicamente en horario nocturno, “sin comprometer el servicio a las familias”.
Qué dice Atome
Del lado de la empresa, su representante en Paraguay, James Spalding —extitular de Itaipú—, sostuvo en sus últimas declaraciones que Atome “va a dejar todo en la cancha” en la negociación y reclamó un acuerdo “previsible” que no cambie “las reglas de juego en medio del partido”, argumentando que la seguridad jurídica es clave para repagar la deuda del proyecto en un plazo de diez años.
Por ahora, la empresa aguarda una nueva propuesta formal de la ANDE tras la derogación de los decretos que le garantizaban la tarifa fija, en medio de una negociación que dentro del propio Gobierno generó posturas totalmente enfrentadas.