Sinaloa, bajo la sombra de la narcopolítica: “Esta guerra no terminará”
Cuando salía en su coche de la sede del partido, cinco coches con cristales tintados le cortaron el paso. No recuerda cuántos hombres bajaron, pero todos estaban vestidos de negro, tenían la cara llena de cicatrices y portaban armas. A partir de ahí todo se vuelve borroso. Lo metieron en el asiento trasero de una…