Sinaloa, bajo la sombra de la narcopolítica: “Esta guerra no terminará”
Cuando salía en su coche de la sede del partido, cinco coches con cristales tintados le cortaron el paso. No recuerda cuántos hombres bajaron, pero todos estaban vestidos de negro, tenían la cara llena de cicatrices y portaban armas. A partir de ahí todo se vuelve borroso. Lo metieron en el asiento trasero de una de las camionetas, le vendaron los ojos y comenzaron a conducir por Culiacán, capital de Sinaloa. Nada de golpes ni malas palabras, sólo amenazas sutiles como “tenemos la mitad de Culiacán, aquí” o “te llevamos a casa cuando quieras”. Unas nueve horas después, cuando el sol comienza a salir sobre los suaves cerros que rodean la ciudad, Paola Gárate lo pierde de vista y lo lleva cerca de un supermercado. Era domingo y en pocas horas se abrirán las urnas para elegir al nuevo gobernador del estado. Así, entre sorpresa y alivio, comenzó la jornada electoral para presidente del PRI en Sinaloa.
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