El informe de la CIDH sobre la pérdida también enfrenta a grupos y al Gobierno de Sheinbaum
La imagen no es la habitual: sentados en la misma mesa, al final, están Arturo Medina y Enrique Ochoa, los dos principales funcionarios de derechos humanos en el Gobierno de Claudia Sheinbaum, y el otro, Bibiana Mendoza, portavoz del grupo guanajuatense Hasta Buscarte, que busca a su hermano Manuel desde hace ocho años. En el medio, la vicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Andrea Pochak, intenta ser un puente. Al frente, madres, padres, tías y hermanas, y sus camisetas de búsqueda se visten muchas veces, con palabras dolorosas, y sus cansadas pero fuertes palabras: «He estado buscando a mi hija durante 21 años, ¿cuál es la esperanza que puede tener cada víctima en este país?», pregunta Silvia Ortiz a las autoridades. La presentación del último informe de la CIDH sobre el fin de México, que reconoce la «crisis humana» en el país, se ha convertido en un nuevo campo de batalla entre víctimas del Gobierno.
El organismo internacional publicó el lunes su documento, titulado Informe de crisis de Méxicoen el que dice que en el país la desaparición es «natural», «indiscriminada», «puede afectar a todos», «no depende de la opinión de las personas que se oponen o se oponen a lo político» y «es llevada a cabo principalmente por miembros del crimen bien organizado, pero también por agentes del gobierno». «Tener a las autoridades sentadas en la mesa y dando un informe muy difícil es el primer paso para tener esperanza», dijo Andrea Pochak, quien también es reportera de la Comisión para México.
Al interior del Museo de la Memoria y la Tolerancia de la capital, los dos mexicanos se encontraron y se enfrentaron este lunes ante un grave problema: ¿qué se está haciendo para encontrar a las miles de personas que están desaparecidas en el país? Parece que el Gobierno y los grupos no se ponen de acuerdo en nada. Por su parte, el Ejecutivo de Sheinbaum presentó hace unos meses una reinterpretación de estas cifras, para reducir los 132.000 casos de personas desaparecidas en el registro del país a 43.000 personas que no pueden ser liberadas y proteger su batería de cambios a la ley de ser necesario en la búsqueda. Por otro lado, los investigadores consideran que la disminución de estas cifras es peligrosa, sienten que no están protegidos por el Gobierno que permite que los maten y desaparezcan por buscar a sus familias, y quieren una solución real por parte del Gobierno.
Con ese aspecto, el encuentro del lunes no fue fácil. Arturo Medina dijo a los investigadores «que la nación mexicana reconoce su dolor y su valentía y reitera su compromiso inquebrantable de trabajar juntos». «Sheinbaum nos aconsejó tratar la falta de personas como una prioridad en el país», dijo el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación: «Para el Gobierno de México, hablar de la pérdida de personas representa una herida». Enrique Ochoa, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que «el informe representa una oportunidad para mejorar los métodos existentes»: «Reconocemos la magnitud de la epidemia, puede haber diferentes métodos, pero no se niegan ni se reducen. Sólo en un proceso de cooperación real podremos avanzar».
Las palabras de los funcionarios han sido recibidas como «de corazón» por las familias. «Es el Gobierno el que no nos escuchó, es una vergüenza escuchar ahora que quiere cooperar con las víctimas», dijo Bibiana Mendoza, «No vale la pena alardear de ningún avance, cuando durante más de seis años no tuvieron el honor de recibirnos ni siquiera cinco minutos».
Informe
En sus más de 230 páginas, el documento de la Comisión examina la «magnitud, complejidad y naturaleza» de la crisis en el país. Menciona a niños y niñas que son víctimas de violencia de pandillas, mujeres y niñas que son víctimas de violencia de género, refugiados que son víctimas de trata laboral y violencia sexual, y periodistas y activistas desaparecidos debido a la violencia.
El informe reconoce «el progreso de las instituciones y la gestión de la administración en los últimos años por parte del Gobierno, especialmente en investigación», pero lo califica de «insuficiente». La CIDH pone el foco en la «debilidad de las medidas preventivas, la persistencia de altos niveles de violencia, la desconfianza en las autoridades y la falta de rendición de cuentas», que llevan a que el 95% de los casos queden sin resolver. La Comisión, que se pone a disposición del Gobierno para prestar asistencia técnica, advierte que para afrontar el problema es necesario «fortalecer las instituciones» y eliminar «las redes asociadas al crimen organizado».
El organismo internacional dice que «la desaparición afecta a todas las familias en México, varias de las cuales han perdido a casi todos sus miembros a causa de este crimen» y pone como ejemplo el caso de la veracruzana María Herrera, que tiene cuatro hijos desaparecidos, o de la familia Barajas, en Guanajuato, cuya hija, Lupita, desapareció en 2020 y cuyo hijo, Javieri, fue asesinado al año siguiente tras los cadáveres. Estas cuestiones están trabajando en este informe para mostrar la negligencia del Gobierno. Por ejemplo, el documento señala que hay «miles de cadáveres en cárceles estatales esperando ser identificados» y escribe la historia de Braulio Caballero, de 13 años, cuya familia lo buscó durante seis años y cuyo cuerpo estuvo todo ese tiempo enterrado en una fosa privada después de ser golpeado.

El caso del Gobierno de Sheinbaum contra la crisis comenzó el año pasado, cuando el Comité Contra Desastres de la ONU declaró que el colapso del país era una «práctica sostenible y generalizada», por lo que lanzó lo que se llama el artículo 34, un mecanismo que permite que el asunto continúe ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta medida fue rechazada en bloque por el Gobierno y Morena, partido al que pertenece el presidente. El Presidente llegó incluso a acusar al comité de tener «dictámenes» destinados a «criticar al Gobierno de México» y la Secretaría de Relaciones Exteriores denunció el informe como «convencional», carente de «rigor jurídico», «prejuiciado» y «sesgado».
Esa escasez ha sido una espina clavada en el lado defensivo de Sheinbaum. Aunque el Gobierno puede presumir de haber reducido el número de delitos en el país (los asesinatos han disminuido un 40%), la tendencia de las desapariciones sigue creciendo. Esto ha llevado al Ejecutivo a anunciar que están intentando buscar una mejor manera de reclutarlos para que puedan luchar contra ellos. Sin embargo, las familias quieren que el Gobierno se preocupe menos por las cifras y busque más.