Lula apuesta a una Itaipú “más barata” en 2027 como eje de su ofensiva energética

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13 de mayo de 2026 a la – 10:39

El director brasileño de Itaipú, Enio Verri, confirmó que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva exigió reducir la tarifa “lo máximo posible”. El anuncio coincide con una fuerte inversión estatal para universalizar el servicio eléctrico y modernizar las concesiones en el vecino país.

La estrategia energética de Brasil es hacia la reducción de costos y la expansión del servicio bajo una fuerte impronta política. El director general brasileño de Itaipú, Enio Verri, ratificó en declaraciones oficiales a A Voz do Brasil que la tarifa de la hidroeléctrica experimentará una caída histórica para el 2027.

Según Verri, esta dirección responde a un mandato directo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha puesto la competitividad tarifaria como una prioridad de su gestión.

Desde el inicio de la actual administración, la entidad destaca que logró reducir la tarifa en un 30%, manteniendo un esquema de precios congelados que se extenderá hasta finales de 2026. “En 2023, el presidente Lula nos instó a bajar la tarifa lo máximo posible. Logramos reducir el monto a pagar y congelarlo”, explicó Verri. El funcionario se mostró optimista respecto a las negociaciones del Anexo C con Paraguay, asegurando que el objetivo es garantizar que el costo de la energía producida por Itaipú en 2027 sea incluso menor al actual.

Este compromiso de Verri surge en un momento clave para el Ejecutivo brasileño, que busca capitalizar el fin del pago de la deuda histórica de la binacional (en febrero de 2023) para volcar esos beneficios sobre el mercado interno.

Sinergia estatal e inversión millonaria

De forma paralela a las proyecciones de Itaipú, el Gobierno de Brasil ha lanzado una masiva ofensiva de infraestructura. El presidente Lula promulgó el Decreto N.° 12.964, que extiende el programa “Luz para Todos” hasta el año 2028.

Este plan, que busca alcanzar a casi un millón de brasileños que aún carecen de electricidad en zonas remotas y en la Amazonía Legal, cuenta con un presupuesto aprobado de R$ 2.570 millones para 2026, sumando inversiones totales de R$ 6.000 millones para este año.

Durante el evento “Siente la Energía” en Brasilia, Lula vinculó emocionalmente estos avances, recordando el impacto social de llevar luz a los hogares más humildes.

“A veces es triste, porque hay gente que vive al lado de la central hidroeléctrica y no tiene electricidad”, afirmó el mandatario, reforzando la idea de que su administración busca eliminar esa invisibilidad mediante tarifas más eficientes y una distribución más equitativa.

El vínculo entre la eficiencia de Itaipú y el desarrollo nacional se refuerza con el anuncio de inversiones por R$ 130.000 millones hasta 2030 para modernizar la distribución de electricidad en 13 estados.

Itaipú y la seguridad del sistema nacional

Más allá del impacto en el bolsillo del consumidor, Verri destacó el papel estratégico de la binacional para la seguridad del Sistema Interconectado Nacional (SIN) de Brasil. Ante la variabilidad climática que afecta a las plantas solares y parques eólicos, Itaipú actúa como una fuente de respaldo constante.

“Si no hay viento ni sol, Itaipú entra en acción con su energía confiable”, explicó el director brasileño, posicionando a la usina como el pilar de la transición energética.

Verri también habló de la diversificación de las operaciones de Itaipú hacia nuevas fronteras tecnológicas, como la investigación en hidrógeno verde, biogás y plantas solares flotantes.

Estos proyectos, sumados a las acciones socioambientales en 434 municipios de la región de influencia, forman parte de la nueva cara de la binacional en este ciclo sin deudas financieras que el Gobierno brasileño pretende aprovechar al máximo.

Con la mira puesta en diciembre, mes en que se espera anunciar la tarifa definitiva de Itaipú para los próximos años, la administración de Lula da Silva envía un mensaje claro al mercado y al electorado: la energía de Itaipú será la herramienta para cumplir la promesa de un país con tarifas bajas y acceso universal.

La negociación del Anexo C se convierte así en el escenario donde Brasil buscará sellar este nuevo paradigma de energía “limpia, barata y segura”.


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