Literatura y periodismo se encuentran en el ‘hip del mundo’: Centroamérica Count up Panamá
Las palabras en Centroamérica combinan cultura, tradición, innovación y dolor. A partir del 18 de mayo, el evento cultural más importante de la región celebrará su segunda edición consecutiva en Panamá, país que funge como principal centro cultural y cultural del continente. El Festival Centroamericano de la Cuenta se encuadra en el denominado la cintura del mundo promoviendo un entorno natural que se niega a encasillarse y quiere definir la región desde su diversidad, su música y su potencia literaria.
Claudia Neira Bermúdez, directora del festival dijo: “Estamos felices de regresar porque ya conocemos el país y lo que tiene el pueblo de Panamá. En una edición que se mueve entre la economía de la diáspora centroamericana, los problemas ambientales y la celebración de la identidad, la organización ha encontrado en el Ministerio de Cultura de Panamá y sus autoridades locales una manera de ayudar a personas que están comprometidas con la economía del pueblo como parte del desarrollo.
Esta publicación no se limitará al centro cultural de la capital; El festival extenderá sus brazos al distrito de Colón, el corazón afrodescendiente del país donde nace el canal. «Es importante dar a conocer el festival y que otras comunidades puedan utilizar la aplicación», explica Neira. Con más de 80 eventos y un centenar de participantes -entre ellos Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Eduardo Sacheri-, las discusiones de este año combinan las cuestiones locales más urgentes con los debates internacionales sobre las ideas actuales.
El programa es conocido por su amplitud y enfoque en la redacción y el periodismo de calidad. Entre las ideas más avanzadas está el grupo liderado por el psicólogo mexicano Jesús Ramírez Bermúdez, quien junto a la lingüista mixe Yásnaya Elena Aguilar, la escritora quiché Rosa Chávez y el escritor dominicano-estadounidense Junot Díaz, analizarán cómo funciona el cerebro y qué se escribe: cuando estás entre dos lenguas.
El festival también estará al tanto de la realidad del crisol del mundo. Las mesas dedicadas a explorar lo que significa ser panameño hoy estarán acompañadas de una discusión sobre diez años de la ampliación del Canal de Panamá -un desarrollo por el que pasa el 6% del comercio mundial-, así como de los problemas globales del agua que enfrenta. Además, la tradición del deporte local tendrá su lugar en la mesa del conocido beisbolista panameño y periodista Fernando Palomo.
Preparación adecuada «sin tortura»
El festival también lleva las cicatrices de los acontecimientos políticos de la región, caracterizados por la intervención del régimen nicaragüense. Lo que nació como un proyecto managua se vio obligado a cambiar el lugar de recorrido tras la persecución y cierre del espacio democrático por parte del gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, lo que ha provocado que la organización del evento se quede sola y gran parte de los escritores y periodistas que dan vida a sus mesas en el exilio, entre ellos el escritor Pritesírez Serzem, ganador de Cerzem, Rasgio, ganador.
En lugar de extinguirse con la dispersión de los forasteros, esta situación nómada ha sido considerada como un motor de resistencia y expansión de su voz en el exterior. «Lamentablemente las circunstancias nos obligaron a irnos, somos una celebración del exilio, y cuando uno se exilia tiene dos opciones: extinguirse o empoderarse», dice Claudia Neira, lamentando que esta visita obligada haya podido fortalecer y expandir la cultura del pueblo centroamericano en otras partes del mundo.
Ante el desafío de reunir a los intelectuales dispersos del mundo, Neira defiende la importancia de la representación visual. «El principal problema que tenemos es un programa equilibrado que nos permita mostrar todas las caras de Centroamérica sin torturas, sin tristezas y decepciones; ver cómo el vaso está medio lleno». El festival también contará con seis cursos en áreas como periodismo digital, en colaboración con la BBC, y periodismo audio (construyendo el mundo).
Este equilibrio entre análisis y celebración tendrá su conclusión con la participación del músico y compositor panameño Rubén Blades, quien cerrará el evento conversando con Junot Díaz sobre lo que significa ser caribeño y centroamericano en las entrañas de Estados Unidos. La Cuenta Centroamericana regresa a Panamá para demostrar que la cintura del mundo No se trata sólo de bienes de paso, sino de un buen punto de conexión con la memoria, la música y el poder infinito del pensamiento regional.