Yan Diomande, el lateral buscado por media Europa que salvó el Leganés y juega en memoria de su hermana.
La historia de Yan Diomande, como la de muchos otros jugadores africanos que enfrentaron la pobreza cuando eran niños, tiene sus límites. Antes de convertirse en el campeón del mundo que más regates intentó (16, con una tasa de éxito del 50%, según Stats Perform), era un chico de Abiyán que hizo todo lo posible para convertirse en futbolista. «¿Recuerdas cuando teníamos 25 personas viviendo en la misma casa? Mamá quería ver sus telenovelas. Los demás querían ver películas. ¿Recuerdas cómo yo me hacía como si estuviera dormido y luego fui a la sala de televisión en medio de la noche? Puse el volumen muy bajo, solo dos líneas. Vi oscuridad y soñé. Fue entonces cuando tuve pensamientos. Ahora que no escuché nada. No escuché nada. Se quedó vacío», escribió el actor. En una carta publicada en La tribuna de los jugadores dedicado a Roxana, su hermana menor, que falleció en 2025 cuando sólo tenía 15 años. Es el delantero que hoy quiere casi toda Europa y lidera a Costa de Marfil, equipo que en la madrugada del jueves (00:00; Dazn) juega en Filadelfia contra el milagroso y pequeño Curazao en el segundo lugar del grupo E para avanzar a los playoffs por primera vez en su historia. Su carrera lo llevó por Estados Unidos y pasó por Bournemouth, Chelsea, Crystal Palace, Olympiacos y Rangers, pero fue en el humilde Leganés donde tuvo la oportunidad de despegar.
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