Tomás Romero Pereira: temor ante posible presencia de un jaguareté, pero autoridades apuntan a perros ferales
02 de julio de 2026 a la – 10:36
Autoridades del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) descartaron que el ataque reportado ayer en Tomás Romero Pereira a un animal vacuno haya sido cometido por algún tipo de gran felino, como el jaguareté o un puma. Los indicios del ataque apuntarían a que se trata de otro tipo de animal.
Un productor de la compañía San Baltazar de Tomás Romero Pereira, en Itapúa, denunció que una vaca fue atacada por un animal salvaje la tarde de este miércoles en su propiedad. Bomberos Voluntarios y la Policía Nacional intervinieron en el hecho, ante el temor de que se trate de la presencia de un gran felino en la zona.
El propietario manifestó que uno de sus sobrinos avistó a un animal sobre la vaca, por lo que sospechan que se trató de un puma (Puma concolor) o un jaguareté (Panthera onca). Los uniformados hallaron en las inmediaciones huellas que apuntarían a un animal de gran tamaño.
La vaca presentó mordidas en la nariz, la oreja y rasguños en la espalda y la pierna, según describieron los bomberos. Los mismos encendieron las sirenas para espantar al animal, debido a que en la zona hay mucha población que puede ser afectada.

¿Por qué no sería un gran felino?

Habitualmente, este ataca aplastando el cráneo del animal. Cuando lo consume, abre la parte superior del abdomen, por debajo de la pata delantera, y comienza a comer el corazón y los órganos internos, sostuvo.
Sobre el puma, indicó que su ataque es directo a la yugular de su presa, a la que primero causa la muerte. Cuando se alimenta de ella, lo hace primero por las nalgas de las patas traseras, porque prefiere consumir carne de los músculos.
Los rastros registrados en este animal apuntarían a que no se trata de ejemplares de grandes felinos presentes en nuestro país. El hallazgo de una huella en el fango también orientó la investigación, porque no coincidiría con la de este tipo de animales.
¿Qué animal podría ser?
Los análisis primarios del Mades apuntan a que se trataría de un tipo de canino. El tipo de huella tiene características que apuntan a este grupo de especies.

En ese sentido, lo más probable es que se trate de uno o una jauría de perros ferales, apuntó Monges.
El técnico manifestó que será necesaria una intervención integral, en caso de comprobarse que fueron perros ferales los que atacaron al ganado. Indicó que en el Chaco son un problema porque generan un desequilibrio en el ambiente.
Explicó que es crucial la intervención municipal para controlar la población de animales domésticos y que estos no sean introducidos en el área silvestre.
Perros ferales
Los perros ferales son mascotas abandonadas que se han adaptado a la vida silvestre, perdiendo todo vínculo con los humanos. Viven en estado salvaje, le temen a las personas, forman manadas. Representan un grave riesgo ecológico y sanitario al cazar fauna nativa y transmitir enfermedades.
A diferencia de los perros callejeros o comunitarios, los perros ferales evitan el contacto humano a toda costa. Tienen comportamiento depredador, es decir, cazan activamente para sobrevivir, atacando mamíferos, aves, reptiles e incluso ganado.
Tienen adaptación extrema; habitan en áreas boscosas, parques naturales o zonas rurales apartadas, utilizando madrigueras para protegerse. Otra de las características es la vocalización reducida. Tienden a no ladrar para no ahuyentar a sus presas, comportándose más como carnívoros silvestres.
En consecuencia, generan una depresión de la fauna nativa, porque cazan aves, reptiles y pequeños mamíferos, pudiendo llevar a especies vulnerables al declive. Desplazan a otros depredadores nativos y compiten fuertemente por los recursos.
También son vectores de transmisión de enfermedades graves, como la rabia o el parvovirus, tanto a la fauna local como al ganado doméstico. Estos animales son considerados especies invasoras muy agresivas. A diferencia de los lobos, que cazan estrictamente para alimentarse, los perros ferales a menudo matan por instinto, cazando más de lo que consumen.